No al cierre del Moyano

Fuera la Intervención

No al cierre del Moyano

                                  
Los medios de comunicación (con el Canal 9 del fascistoide Haddad a la cabeza) han sacado a la luz – luego de años de silencio- lo que gran parte de los trabajadores del sector público de la salud mental, y de la misma población porteña conocen hace años: el Hospital Moyano es literalmente un depósito de pacientes abandonadas, donde funciona inclusive un submundo de prostitución, experimentación ilegal de drogas en pacientes y hasta verdaderos pabellones (para el caso de los especializados en el área penal) que son verdaderos campos de concentración. No es nada nuevo el estado de abandono de los pacientes en los neuropsiquiátricos; la desaparición (no esclarecida hasta hoy) de la Dra. Giubileo en la Colonia Montes de Oca, hace casi 20 años y que sacudió la opinión pública, fue el desenlace de una investigación sobre el tráfico de órganos de pacientes e internos devenidos en verdaderos “NN” producto de su estado de abandono.
Las recientes “revelaciones” del Moyano desencadenaron el desplazamiento momentáneo de su Director Marchant  con la consiguiente intervención del Gobierno de la Ciudad en la figura de su “discípulo”, el actual director gubernamental en el área de Salud Mental Pablo Berretoni.
El objetivo de la intervención, lejos de pretender superar este desastre largamente preparado, apunta a culminar en el cierre del Hospital (al igual que con los otros neuropsiquiátricos linderos como el Borda y el Tobar García) como parte de la política de liquidación definitiva y privatización del sistema de salud mental de la Ciudad.
La verdad del asunto es que en el marco de la vigente Ley de Salud Mental de la Ciudad (448, sancionada durante el primer año de gestión de Ibarra y festejada por el hoy suspendido Jefe de Gobierno y su “séquito” centroizquierdista) se pretende montarse en el discurso “progre” de la “desmanicomialización” (contemplada por la ley) para gradualmente  desenvolver un proceso de vaciamiento de la llamada “manzana de la locura”, ubicada en un espacio estratégico del negocio inmobiliario de la Ciudad como paso previo al cierre y la venta de terrenos fiscales a las Corporaciones Puerto Madero o del Sur.
El proceso ya comenzó con, por ejemplo, con el ofrecimiento de subsidios para que las internadas del Interior se vuelvan a sus lugares, sumado al traslado de casi  cien pacientes a clínicas privadas y hospitales generales  y el cierre de casi el 50 % de los pabellones del Moyano
Las nuevas autoridades kirchneristas de la Secretaría de Salud no intervienen el Moyano para salvarlo sino para cerrarlo. Sobre el tema puede haber distintos enfoques pero en realidad no hay disidencias respecto de la desmanicomialización. El problema es que no existe un sistema alternativo de casas de medio camino, ni posadas ni hogares sustitutos donde brindar la atención adecuada.
            ¡Como habría de haberlo si no hay presupuesto ni para comida ni medicación!
            El único proceso de “desinstitucionalización” de los muros –que lejos de “curar” las enfermedades mentales las potencia a través del encarcelamiento a los enfermos- se puede dar en el marco de una reorganización social del actual régimen de explotación. No puede venir de la mano de los Ibarra, Telerman y Spaccavento, responsables de la “cromañización” de la Ciudad, el ajuste presupuestario y la crisis terminal del sistema de salud. 
 No hay en juego distintas teorías psiquiátricas sino una profundización de la política privatizadora y un gran negocio inmobiliario.
Por eso desde Tribuna de Salud exigimos:
-Ni cierre ni Intervención.
- Comisión Investigadora Independiente integrada por los trabajadores profesionales y no profesionales y familiares de los pacientes para investigar  todas las denuncias.
-Elección directa del nuevo Director del Hospital.
-Triplicación del presupuesto de salud de la Ciudad bajo control de los trabajadores.