Salud Mental

Elena Florin

Una de las primeras medidas que tomó Macri al asumir fue degradar la Dirección General de Salud Mental ubicándola como Dirección Adjunta dependiente de la Dirección General de Redes y Programas de Salud.

Dos meses después, en marzo de 2008 anunció un plan de Salud Mental que se iniciaba con el cierre de los hospitales neuropsiquiátricos Borda y Moyano.

Ese anuncio provocó la inmediata movilización de los trabajadores que repudiandiaron la medida.

“Los hospitales no son manicomios. Son hospitales que están a la vanguardia de la terapéutica” Podemos replantear el número de camas pero no el cierre”, responden los que hacen la dura tarea de atender la enfermedad mental a los comentarios cínicos del privatizador: “Modelo asilar ya agotado con una estructura edilicia obsoleta”

Macri encomendó al ministro de salud que en 24 meses estuviera funcionando el nuevo modelo desmanicomializador (lo que en Trieste llevó más de 20 años).

Se supo que el plan incluía la construcción de 7 centros con 48 camas cada uno, 12 hospitales de día, una red de familias sustitutas, casas de medio camino para 18 pacientes cada una. Todo ello permitiría la atención de unos 500 pacientes. También se crearía un Centro único de evaluación y derivación que a las 72 horas de la consulta del paciente determinaría el tratamiento correspondiente.

Las movilizaciones de médicos, enfermeros y pacientes enfrentaron el plan y mientras el viceministro de salud del GCABA decía que no estaba previsto el cierre de los hospitales, la Sociedad Central de Arquitectos llamaba a concurso para la realización del Parque Cívico en los predios del Borda, Moyano y Rawson.

A todo esto, el COGESAM (Consejo General de Salud Mental) no fue consultado en ningún momento, siendo que en la misma ley 448, en la que se apoya Macri para avanzar hacia el negocio inmobiliario y, por otra parte a la privatización de los servicios públicos de salud, lo establece taxativamente. Pero el COGESAM es un órgano consultivo, no resolutivo. Ese es el gran problema de estas leyes que, como cantos de sirena, encantan a los que genuinamente pelean por la mejor atención de los sufrientes. La perfidia macrista reside en que toma la ley y la interpreta según sus intereses.

Una de sus directoras de Salud Mental, Lucía Quiroga, en una entrevista tomada por la revista Topía dice:” Es que el presupuesto de desinstitucionalización es mucho más caro que mantener los monovalentes” Y más adelante agrega: “El tema es este: que todo proceso de desinstitucionalización no es más económico que lo que tenemos, dijimos siempre que los hospitales son obsoletos, que no sirven, pero se mantuvieron por una cuestión económica. Cuando uno encara una reforma tiene que pensar en el aquí y ahora y si tengo en cuenta la población a atender, es obvio que la cantidad de efectores es muy grande, pero todo esto es mucho más caro.”

( Reportaje a la Dra. Lucia Quiroga aparecido en la revista Topía
http://www.topia.com.ar/articulos/reportaje-lucí-quiroga)

Estas palabras vienen a confirmar lo que Tribuna de Salud plantea desde la misma promulgación de la ley 448: no se trata de manicomios sí o no, sino de presupuesto para salud pública y contra la privatización, porque gran parte del proyecto 448 se resuelve con una salida empresarial privada.

Así es como los ataques macristas contra la salud mental pública, universal y gratuita prosiguen. Nombró como director de Salud Mental a un personaje nefasto como es Alcaín cuyos antecedentes fueron ampliamente difundidos y con él en la gestión desplazó a tres directores de hospitales monovalentes. El Dr Ruben Slipak, director electo por sus pares del Ameghino, está siendo defendido por todo el hospital con sucesivas e inquebrantables movilizaciones tanto en la puerta, cortando la avenida Córdoba, como en la Jefatura y la Legislatura porteña.

El tiempo pasa y los nombramientos de personal, las casas de medio camino, los psicólogos de guardia, el SAME psiquiátrico, las camas en los hospitales generales, no aparecen. El vituperado “modelo asilar” se perpetúa.

Por eso planteamos:

  • No a toda medida privatista
  • Triplicación del presupuesto para nombramientos, reformas edilicias apropiadas, subsidios a las familias que puedan integrar pacientes.
  • Para los casos sociales, hogares sustitutos y cobertura social.